domingo, 28 de septiembre de 2014

La hipoteca

La hipoteca
La hipoteca inmobiliaria no exige que se produzca un desplazamiento posesorio del bien gravado al acreedor garantizado. Su característica fundamental es que los bines quedan en poder del hipotecante a fin de que pueda continuar utilizándolos y sirviéndose de ellos, explorándolos y obteniendo los frutos y sus rentas. La hipoteca no coarta ni limita el poder dispositivo del propietario, que puede enajenar la cosa, si bien el adquirente, al que se suele denominar tercer poseedor, revivirá el bien transmitido con la carga real en que la hipoteca consiste. Este régimen jurídico se encuentra recogido en la Ley Hipotecaria.

Las características principales de la hipoteca:

  • Sometimiento de los bienes a la responsabilidad derivada del deber de cumplimiento de cierta obligación. 
  • Sujeción directa e inmediata, es un gravamen de carácter real que ejerce sus facultades directamente sobre la cosa. 
  • Es eficaz cualquiera que sea el poder de los bienes. No coarta el poder dispositivo, el constituyente de la hipoteca puede enajenar, pero al acreedor hipotecario no le afectan las transmisiones 
  • La hipoteca sujeta los bienes al cumplimiento de la obligación para cuya seguridad fue constituida. Se coloca al servicio de un derecho de crédito, por lo que tiene ciertos aspectos de accesoriedad.

martes, 23 de septiembre de 2014

Régimen jurídico del tesoro

Régimen jurídico del tesoro
El Código Civil recoge en su artículo 651 1º el régimen jurídico aplicable al hallazgo de una cosa mueble presumiblemente perdida. Esta normativa establece que deberá ser restituida a su anterior propietario si este se conoce o consignada para su protección.

Sin embargo, esta normativa no es aplicable en los casos en los que la cosa se conceptúa como tesoro y el Derecho Civil lo somete a un tratamiento jurídico especial.

De acuerdo con el artículo 352 un tesoro se define como una cosa mueble, valiosa e ignorada cuya propiedad no puede averiguarse (con este último aspecto el Código alude a la habitual antigüedad del objeto cuyo propietario se duda de que aparezca).

El tesoro no descubierto y ocupado carece de dueño, sin embargo, una vez descubierto pasa a ser propiedad pro indiviso de quien lo descubrió y ocupo por casualidad y del dueño del terreno o cosa mueble en el que se hallara. Si el descubrimiento no es por casualidad, la propiedad se atribuirá con atención a los pactos realizados por los interesados.

En caso de que el tesoro sea interesante para el patrimonio histórico español, el descubridor y el propietario tienen derechos por la mitad de su valor.

martes, 26 de agosto de 2014

Protección de la posesión

Protección de la posesión
El artículo 446 del Código Civil establece que todo poseedor tiene derecho a ser respetado en su posesión y si fuera inquietado en ella deberá ser amparado o restituido en dicha posesión por los medios que las leyes estableciese. De ello se deduce que la protección posesoria se confía a medios judiciales y no a la propia autoridad del poseedor.

Los medios de judiciales de defensa posesoria aparecían regulados en la antigua Ley de Enjuiciamiento Civil de 1881 mediante los interdictos de retener y el de recobrar. Hoy en día en la legislación, los juicios tendentes a proteger la posesión responden a la regulación de los juicios verbales “por razón de la materia” y se engloban en el artículo 250.1.4º LEC en los juicios verbales “en los que se pretende la tutela sumaria de la tenencia o de la posesión de una cosa o derecho por quien haya sido despojado de ellas o perturbado en el disfrute”.

A través de estos se atiende al mantenimiento de la situación posesoria actual frente a la perturbación que procede de un tercero o a la restauración de la situación en que se encontraba el poseedor que es el legitimado para emprender las acciones.

miércoles, 20 de agosto de 2014

Pignoración o prenda

Pignoración o prenda
El Código Civil regula la pignoración en los artículos 1.863 y siguientes y consiste en el acto de dar o dejar en prenda. Se trata de una garantía real como lo es la hipoteca pero en este caso la pignoración recae sobre bienes muebles que pueda ser objeto de compra o venta. Ambas, eso sí, lo que buscan es amparar una obligación principal y de ese modo se facilita el tráfico jurídico y el cumplimiento de lo acordado entre las partes de un contrato o las normas establecidas por ley.

Son ejemplos de obligaciones que pueden llevar consigo una pignoración un préstamo, un aplazamiento, la ejecución de ciertas obligaciones, de modo, que todas ellas constituyen la obligación principal y la prenda o pignoración es accesoria pero dependiente del cumplimiento de la primera, así que si se cumple con lo pactado, la pignoración o prensa desaparece o se extingue.

Aunque cabe la posibilidad de que se pacte una prenda sin desplazamiento, lo habitual es que se produzca el traslado de la posesión del bien mueble a la esfera del acreedor para evitar la posibilidad de que el propietario ya no poseedor disponga de ella en algún modo en perjuicio del acreedor.

viernes, 25 de julio de 2014

Rescisión de contratos

Rescisión de contratos
La rescisión es una figura jurídica para reparar un perjuicio económico que ocasiona un contrato válido. En el momento en el que se declara la rescisión de un contrato deja de producir efectos.

Las causas de rescisión son las siguientes:


  • Los contratos celebrados por tutores en nombre de menores, cuando éste haya sufrido lesión en más de la cuarta parte del valor de las cosas que han sido objeto del contrato. 
  • Los celebrados en representación de ausentes y sobre los que se haya causado la lesión mencionada anteriormente. 
  • Los celebrados en fraude de acreedores, cuando no puedan cobrar de otro modo lo que se les deba. 
  • Los contratos que se refieran a cosas litigiosas, cuando hubieran sido celebrados por el demandado sin el conocimiento de los litigantes o del Juez. 
  • Cualquier otro caso determinado por la Ley. 
La acción rescisoria es subsidiaria y excepcional, lo que significa que el perjudicado sólo podrá acudir a la misma cuando no tenga más recursos.

El plazo para interponer esta acción es de cuatro años, siendo un plazo de caducidad.

La legitimación activa corresponde al perjudicado y a sus herederos que podrán actuar contra todos aquellos que hayan intervenido en el contrato a rescindir.

martes, 15 de julio de 2014

La ganancia patrimonial derivada de la dación en pago exenta de IRPF

La ganancia patrimonial derivada de la dación en pago exenta de IRPF
En la reforma fiscal presentada recientemente por el Gobierno se ha recogido un punto importante en relación con la dación en pago derivada del impago de una hipoteca la cual está al orden del día en nuestra sociedad dada la coyuntura de crisis actual.

La medida supone una exención fiscal del pago del impuesto sobre las personas físicas a favor de los propietarios que se han visto obligados a entregar sus viviendas como consecuencia de la incapacidad para hacer frente a los pagos derivados de la hipoteca que recaía sobre tal vivienda. De este modo, en ocasiones, la entrega de la vivienda, teniendo en cuenta los intereses que se aplican a lo largo del pago de la hipoteca, cancelaba la deuda sin embargo ésta era superior al valor de la casa. Se establecía que esas plusvalías obtenidas por la dación en pago tenían que tributar por IRPF y este aspecto es el que la reforma fiscal presentada por el Gobierno ha eliminado en atención a las circunstancias actuales.

En el 2013, ya se habían eximido algunas de estas ganancias patrimoniales obtenidas como consecuencia de las daciones en pago pero solo para aquellos que estuvieran en el denominado “umbral de exclusión”.

jueves, 26 de junio de 2014

La novación

La novación
La novación se contempla como una causa de extinción de las obligaciones recogida en el Código Civil en el artículo 1156, aunque en el mismo parece que se contempla como una institución a través de la cual solo se produce una modificación de las obligaciones.

La doctrina, por lo tanto, entra en debate acerca de si sería necesario reconocer la existencia de una novación modificativa y de otra novación extintiva. Sin embargo, Lacruz establece con buen parecer que solo puede existir la novación extintiva ya que no tiene sentido hablar de novación modificativa ya que la modificación que la origina necesariamente provoca la extinción de la obligación y el nacimiento de una nueva relación.

El problema que pueda surgir es delimitar cuando una modificación produce su extinción o es un cambio del acuerdo anterior. En el artículo 1204 del Código Civil se establecen ciertos criterios que permiten discernir cuando nos encontramos con una novación y cuando ante una mera modificación: voluntad de extinguir la obligación antigua y de que nazca una nueva, el denominado animus novandi; y la absoluta incompatibilidad entre la obligación anterior y la nueva. En base a estos criterios hay modificación cuando no hay voluntad ni incompatibilidad.