martes, 22 de abril de 2014

La identificación de una persona, el nombre.

Una de las formas por las que se puede identificar a una persona es su nombre. El nombre de la persona es el conjunto de palabras con la que jurídica y oficialmente se individualiza, identifica a cada persona. (art 53 de la Ley de Registro Civil establece que: “Las personas son designadas por su nombre y apellidos, correspondientes a ambos progenitores, que la Ley ampara frente a todos”). 

En cuanto al nombre como tal, diremos que se expresa aquel que se da al nacido en el momento de la inscripción de nacimiento. La elección de dicho nombre corresponde a los padres. Para la elección del nombre, los padres deben tener en cuenta que no pueden imponerse más de dos nombres simples, no puede imponerse al nacido el mismo nombre que tenga uno de sus hermanos (ni la traducción del nombre a otra lengua), a no ser que hubiera fallecido este último.

Respecto al cambio de nombre, La Ley lo permite si se hace con previa autorización del Juez encargado del Registro o de la Dirección General de los Registros y el Notariado si considera que hay una causa justa por la que hacerlo y esto no supone un perjuicio para una tercera persona.

lunes, 21 de abril de 2014

La capacidad de obrar de una persona.

Entendemos por capacidad de obrar como la posibilidad de desarrollar una actuación válida y eficaz desde punto de vista jurídico. Está estrechamente relacionada con la llamada capacidad natural de conocer y querer; es decir, con la aptitud natural para atender alguien por sí mismo al cuidado de su persona y bienes.

 Por ello, la correspondencia entre la capacidad natural y la capacidad de obrar obligaría a comprobar caso por caso la capacidad natural de las persona para poder determinar concretamente dicha capacidad de autogobierno (esto es impracticable ya que paralizaría por completo la vida jurídica).

Por estas consideraciones, el Derecho ha optado por establecer una capacidad general de obrar y vincularla a la concurrencia de circunstancias objetivas y fácilmente comprobables, tal y como es la edad y la ausencia de incapacidad judicial.

 Junto a dicha capacidad general de obrar, nuestro Derecho conoce capacidades de obrar especiales, existen situaciones de capacidad limitada, en la que se el sujeto no puede obrar por sí mismo, o sea, necesita de un complemento de capacidad, el cual se lo aporta una persona cercana a este sujeto.

Esto ocurre por ejemplo en el caso del menor emancipado, quien necesita el consentimiento de sus padres para determinada actividades o el caso de una persona incapacitada sometida a curatela.