domingo, 28 de septiembre de 2014

La hipoteca

La hipoteca
La hipoteca inmobiliaria no exige que se produzca un desplazamiento posesorio del bien gravado al acreedor garantizado. Su característica fundamental es que los bines quedan en poder del hipotecante a fin de que pueda continuar utilizándolos y sirviéndose de ellos, explorándolos y obteniendo los frutos y sus rentas. La hipoteca no coarta ni limita el poder dispositivo del propietario, que puede enajenar la cosa, si bien el adquirente, al que se suele denominar tercer poseedor, revivirá el bien transmitido con la carga real en que la hipoteca consiste. Este régimen jurídico se encuentra recogido en la Ley Hipotecaria.

Las características principales de la hipoteca:

  • Sometimiento de los bienes a la responsabilidad derivada del deber de cumplimiento de cierta obligación. 
  • Sujeción directa e inmediata, es un gravamen de carácter real que ejerce sus facultades directamente sobre la cosa. 
  • Es eficaz cualquiera que sea el poder de los bienes. No coarta el poder dispositivo, el constituyente de la hipoteca puede enajenar, pero al acreedor hipotecario no le afectan las transmisiones 
  • La hipoteca sujeta los bienes al cumplimiento de la obligación para cuya seguridad fue constituida. Se coloca al servicio de un derecho de crédito, por lo que tiene ciertos aspectos de accesoriedad.

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